Una mirada de largo plazo en la coyuntura del comienzo de un nuevo ciclo agrícola

MERCADO INTERNACIONAL

Una mirada de largo plazo a la campaña 2021/22 que recién está arrancando con el arribo a los silos de la soja y el maíz en el hemisferio norte, sin descuidar los pronósticos para Sudamérica que empieza a calentar motores para la siembra.

Las cotizaciones en Chicago continúan bajo presión y la plaza pareciera “no hacer pie”. El comportamiento es razonable, toda vez que el último reporte del USDA mostró stocks superiores a los esperados por los operadores y los tiempos del mercado nos avisan que estamos en plena cosecha en EE.UU. y que la presión estacional de la oferta es inevitable. No hay razón para que la demanda presione en momentos como los actuales, cuando los silos en EE.UU. están en pleno proceso de llenado.


Por su parte, la plaza granaria se encuentra expuesta a demasiados factores exógenos de tinte negativo que compensan fundamentos del mercado que podrían ser catalogados de alcistas. Las cuestiones ajenas al mercado que hoy juegan en contra no son pocas. Muchos indicadores económicos en EE.UU. vinculados con una probable desaceleración económica (creación de empleo menor a lo esperado), sumados al importante encarecimiento de los fletes marítimos, a la crisis energética en China, a los bajos precios de la carne de cerdo en esta nación asiática (se piensa que podría afectar la demanda de maíz y soja), a la crisis derivada de la caída del gigante Inmobiliario Evergrande allí también (burbuja especulativa y morosidad en el sector hipotecario), son los de mayor relevancia e impacto. En semejante contexto, el sostén que para las cotizaciones en Chicago representa la presencia de los fondos de inversión especulativos hoy no se está verificando.

Así las cosas, la “foto” de hoy se explica fácil. No es momento para ponerse del lado comprador desde el punto de vista especulativo. Tampoco lo es desde el lado de la demanda genuina. Pero la “película” imaginable permite albergar cierto optimismo. El cierre del ciclo 2020/21 en EE.UU. ha sido muy ajustado, tanto en maíz como en soja. En tal sentido, es nuestra convicción de que el avance del calendario podría generar niveles de precios más adecuados a las circunstancias.

En el caso de la plaza maicera, no pareciera que los operadores estén ponderando adecuadamente el hecho de que Brasil no va a repetir su performance exportadora del año pasado en los próximos meses. Pasar de colocaciones externas promedio del orden de las 4/7 MMT a nada es muy fuerte. Hoy por hoy, Brasil está importando maíz desde Argentina. A su vez, nuestra teoría de que Argentina estaría muy cerca de “cerrar” las exportaciones del forrajero ahora ya ha sido convalidada por el vicepresidente del Centro de Exportadores (cuando lleguemos a las 38,5 MMT el productor quedará a merced de la demanda interna del cereal”) y ahora también por el nuevo Ministro de Agricultura (el maíz es un bien “cultural”). En definitiva, sin la presencia comercial de Brasil y Argentina por los próximos cinco meses (hasta marzo), el único “kiosko abierto” en el mundo será EE.UU. (muy poca ayuda de Ucrania tal vez). Si se cumplen los pronósticos del propio USDA de que los países asiáticos, liderados por China, volverán a repetir la voracidad del ciclo 2020/21, el escenario no pareciera justificar bajas en las cotizaciones. Si a ello le sumamos la probabilidad ya confirmada de que estemos frente a una nueva temporada con el fenómeno NIÑA presente, los comentarios huelgan. La propia CONAB (Compañía Nacional de Abastecimiento de Brasil) ya alertó la semana pasada sobre las probables consecuencias de este fenómeno sobre la productividad del maíz y de la soja en la región este y sudeste del Gigante Sudamericano. Además, se trataría de dos años Niña consecutivos. Si recordamos los antecedentes en nuestra pampas de años con dicha particularidad, los temores son más que fundados. El cuadro adjunto permite apreciar las pérdidas verificada en nuestro país en las temporadas 2008/09 y 2017/18 (cuando se dieron dos Niñas consecutivas).

Algo similar puede razonarse para el caso de la plaza sojera. El cierre del ciclo 2020/21 en EE.UU. terminó siendo casi angustiante. Y el propio USDA plantea un cierre para el nuevo ciclo 2021/22 muy similar. Con una cuestión que, en nuestra opinión, es dramáticamente importante. El USDA plantea un escenario en el cual el balance de Oferta y Demanda estadounidense repetiría guarismos muy preocupantes para el País del Norte (recordar que “Chicago queda en EE.UU”), mientras toma que la producción argentina de soja del ciclo 2020/21 fue de 47 MMT (aquí se estiman 44/45 MMT) y la de la nueva temporada sería de 52 MMT (?????). Algo absolutamente improbable. Con un recorte en el área sembrada (a favor del maíz) y en un año NIÑA, creemos que repetir las 44 MMT sería extremadamente complejo. En consecuencia, podría afirmarse que el USDA está proyectando casi 8 MMT de más para nuestro país, al tiempo que proyecta stocks de cierre para EE.UU. de sólo 5 MMT. Los NÚMEROS NO CIERRAN. Sólo hay que imaginarse el mercado cuando el mismo arribe a semejante conclusión.

Hay SÓLO UNA CUESTIÓN que podría evitar un rebote importante en las cotizaciones a medida que avancemos en el calendario: que la demanda asiática se contraiga en forma significativa en el nuevo ciclo recién iniciado. Que la performance de China en el ciclo 2020/21 no se repita. Que quede en evidencia que ha habido una decisión de sobre estoquearse por parte del Bureau del Partido Comunista Chino (ya con 72 años en el poder) por razones ajenas al normal desenvolvimiento del mercado. Para seguir con atención...

MERCADO LOCAL

Continúa la siembra de maíz, se están trillando los primeros lotes de trigo en el norte del país.

Toma ritmo la implantación del maíz temprano, la cual se ubica en un avance del 16,7% a nivel nacional. Las buenas condiciones de humedad les darían mayor impulso a las tareas. Sin embargo, se mantiene la duda sobre la distribución entre maíz de primera y de segunda, en la pasada temporada la distribución fue de 40% temprano y 60% tardío. En un año con pronóstico de Niña, habrá que evaluar con mucha atención la decisión de siembra.

Por su parte, en el norte del país ha comenzado la trilla del trigo, el aumento de las temperaturas acortó el ciclo del cultivo, adelantando la cosecha, los primeros rendimientos son magros, ya que el desarrollo se ha dado con una importante restricción hídrica. A pesar de esto, según reporta la Bolsa de Cereales de Buenos Aires, el cultivo de trigo registró una condición hídrica Adecuada/Óptima en un 65,5 % del área implantada. En cuanto a la condición, la suma de las categorías buena y mala ascendieron al 25%. A lo que agrega que si bien se registraron precipitaciones en el NEA, que mejoran la condición hídrica, la condición del cereal de inverno empeora a causa del largo período que atravesó sin lluvias. A la fecha, la caída en la condición del cultivo en esta región es irreversible. Por otro lado, en el sur del área agrícola, un 33,6 % del trigo implantado en Buenos Aires y La Pampa se encuentra encañando. En estas regiones las condiciones continúan mejorando, pasando de un 68,2 % a un 72,1 % en condición Buena/Excelente esta semana, debido a las precipitaciones registradas a mediados de mes.


Fuente: Novitas S.A.