Para Soja y Maíz "los números no cierran" en Chicago

MERCADO INTERNACIONAL

Repasando la plaza internacional y los números “siguen sin cerrar” para las plazas sojera y maicera en materia de inventarios en EE.UU..

La semana en Chicago comenzó con las cotizaciones de la soja coqueteando con los máximos alcanzados en el rally iniciado en agosto del año pasado. Nuestra opinión, varias veces repetidas en estas páginas, es que definitivamente “los números no cierran”.



Es importante realizar algunas consideraciones que debieran ayudar a explicar semejante consideración de nuestra parte.

El año pasado tanto Brasil como Argentina y EE.UU. registraron muy buenos guarismos de producción de la oleaginosa. Y la actual de Brasil, a juzgar las proyecciones de la empresa pública que se ocupa de ese tipo de información (CONAB), sería una cosecha récord de algo más de 135 MMT. Por su parte, el USDA proyecta que la producción argentina alcanzaría las 47,5 MMT (muy optimista) y también proyecta un aumento en la superficie a sembrarse en Estados Unidos de casi 2 millones de hectáreas.

Con semejantes datos, la evolución de la plaza sojera desde agosto del año pasado hasta hoy es muy difícil de explicar. Claramente no se trata de una crisis de oferta, como las que cada tanto generan volátiles alzas de las cotizaciones en Chicago.

Como lo explicáramos hace ya casi 8 meses, la historia de este rally comienza luego de una importante reunión del politburó en Beijing (la “mesa chica” que rodea al presidente Xi Jinping) allá por mayo del año pasado. En dicha ocasión, el Viceprimer Ministro de China cuyo nombre es Liu He habría advertido a las máximas autoridades de la nación asiática sobre un problema estructural vinculado con el nivel de la reservas estratégicas en materia de alimentos.

Teniendo en cuenta que el Partido Comunista Chino (próximo a cumplir 72 años en el poder) no divulga información sobre sus stocks, los mercados granarios han venido operando con los datos que cada tanto publica el USDA y que, en agosto del año pasado, ubicaban a las mismas en 200 MMT en el caso del maíz y en aproximadamente 30 MMT en el caso de la soja (ver cuadro adjunto).

Luego de tantos años estudiando al “capítulo china” con especial dedicación y sumando a ellos nuestros cinco tours a dicha nación desde 2004 a la fecha, nuestra dudas al respecto eran muchas. Particularmente en los que se vincula al estado de dichas existencias en lo que se refiere a su calidad. Ello, pues salta a la vista la precariedad de los espacios de almacenaje cuando se recorren las regiones agrícolas del Gigante Asiático. A su vez, se conoce que se encuentran en proceso de construcción plantas de almacenaje de gran porte en las inmediaciones de Shangai. Es decir, se privilegia la ubicación de las mismas cerca de los puertos de entrada a China por sobre las zonas de producción propia. Ello pareciera evidenciar que la nación asiática deberá aumentar sus importaciones de granos en un futuro muy próximo.

En definitiva, la “aspiradora” china se manifestó en todo su potencial a partir de aquél episodio y se amplió a todo tipo de productos. Ya no sólo ser trata de la soja, sino también de importar sorgo, cebada forrajera y, hasta trigo.

En definitiva, que China se haya posicionado casi como un “comprador compulsivo” le ha dado al mercado un tono muy particular. Si le sumamos a dicha realidad el comportamiento de otras naciones del Grupo Asean (conocidas vulgarmente como los países del Sudeste Asiático) la historia comienza a cerrar. Muy pocos en nuestro país saben cómo se conforma el ranking de compradores de nuestras exportaciones de maíz y harina de soja (los dos productos/subproductos que mayores divisas generan a las alicaídas arcas de nuestro Banco Central). Como puede apreciarse en los cuadros adjuntos, es Vietnam el principal destino de nuestras exportaciones, tanto de maíz como de harina de soja.

Pero la cuestión de mayor importancia en la actualidad está vinculada con las proyecciones que el mismo USDA ha publicado para el ciclo 2021/22 en EE.UU. Allí está la “madre del borrego”. En efecto, aun considerando que la cosecha en el País del Norte sea casi perfecta, la relación stocks/consumo en dicha nación (verdadero “termómetro” de los precios) no mostraría alivio alguno. Sólo un factor de mercado ajeno a los habituales podría quitarle firmeza a las cotizaciones. Por ejemplo, una invasión de China a Taiwan que podría derivar en un boicot cerealero del mundo occidental. Entonces se daría una circunstancia sobre la cual ya advertimos hace seis meses atrás. La hipótesis de que China se habría “sobre estoqueado” ante dicha eventualidad.

En definitiva, el cuadro de situación actual justifica la firmeza y también la volatilidad del mercado.

La firmeza, porque los fundamentos del mercado han sido -y siguen siendo- claramente alcistas. Volatilidad, porque el posicionamiento muy comprado de los “fondos” es un dato que justifica la toma de ganancias cada tanto.

En semejante contexto, hemos ingresado en el habitual mercado climático de todos los años. Ahora sí que el clima (EL factor de mercado más “famoso” habitualmente) volverá a instalarse los próximos tres/cuatro meses como la variable a monitorear. Durante abril y mayo, el avance en las tareas de siembra en EE.UU. será clave. Luego, el desarrollo de los cultivos. Y en julio/agosto, el período de definición de rindes para maíz y soja en Estados Unidos.

La volatilidad es propia del período del año descripto. Si todo viene bien en la nueva campaña estadounidense, la plaza podría calmarse (no demasiado). Si las cosas no vienen bien, será necesario ajustarse los cinturones.


Fuente: Novitas S.A.