El precio de la soja: ¿La copa medio llena, o medio vacía?

Héctor Huergo | Clarín.com - Rural

Es una gran noticia para las exportaciones que toque los US$ 500. La contrapartida es que este aumento sea consecuencia de una caída de la producción esperada.

Cosecha. El precio de la soja subió más de 17 dólares en el mercado de Chicago y alcanzó este martes el pico máximo desde el 3 de julio de 2014.


La fuerte suba del precio de la soja en Chicago parece una gran noticia para la Argentina, donde la crisis económica se llama “dólar”. Todos hemos aprendido que nuestro país vive al compás del “patrón soja”, por lejos el principal producto de la paleta exportadora de la Argentina, con embarques por más de 20 mil millones de dólares por año.


Pero el vaso medio lleno comienza a vaciarse cuando nos enteramos que la causa del aumento de casi el 4% que experimentó ayer, es consecuencia precisamente de que los mercados esperan una fuerte caída de la producción. Esto es consecuencia de la falta de lluvias en las principales zonas de cultivo, en un momento crítico ya que los cultivos que se pudieron sembrar en tiempo y forma entraron en floración. Y la sequía también está impidiendo el nacimiento y avance de los lotes “de segunda”, que son los que se siembran tras levantar la cosecha de trigo, en diciembre.


En realidad, la soja viene subiendo con persistencia desde agosto pasado, cuando tocó piso como consecuencia de la pandemia, que afectó los valores de todos los commodities (productos básicos que cotizan en las bolsas). A partir de entonces comenzó su recuperación, también motorizada por la mayor demanda de la República Popular China, que antes del Covid 19 estuvo afectada por un brote de peste porcina que diezmó sus planteles de cerdos. Esto provocó la caída de la demanda de soja, un componente fundamental de la dieta de los chanchos chinos.

La recuperación de la demanda china sorprendió al mundo con una oferta ajustada. Los grandes productores de soja son los Estados Unidos, Brasil y Argentina, seguidos de Paraguay y Uruguay aunque mucho más lejos. Estados Unidos acaba de terminar su cosecha y no tiene más saldo exportable. La demanda se trasladó al Mercosur. Y apareció el fantasma de “La Niña”, un enfriamiento del Océano Pacífico al nivel del Ecuador. Es un fenómeno climático que impacta con menores lluvias en las regiones productivas de Sudamérica.


Ayer se produjeron precipitaciones en manchones en buena parte del país. Pero las tormentas erraron el blanco en donde más se necesitaba. Por eso Chicago respondió con estas subas adicionales. Desde agosto, las cotizaciones se incrementaron un 50%. A nivel país, esto implica simplemente una compensación de cantidad por precio, por lo que el balance final de divisas no va a expresar una mejora sustancial. Los analistas descuentan ya pérdidas de un 25% de la producción esperada, pero cada día que pasa estos valores pueden incrementarse.


El dato relevante es que se confirma un dato para muchos desconocido: en el caso de la soja, la Argentina es un factor clave en el mercado internacional. No es simplemente “tomador” de precios, sino que influye en la cotización de un producto clave en el mercado de agroalimentos

La soja ha sido la especie más dinámica en lo que va del siglo XXI, y la Argentina se ha convertido en el líder mundial de los tres productos que se obtienen en su elaboración: harina, aceite y biodiesel (más su subproducto, que es la glicerina, con demanda explosiva por el nuevo mercado del alcohol en gel).


Corolario: es una gran noticia que mejore el precio de la soja.

Contrapartida: es una gran pena que este aumento sea consecuencia de una caída de la producción esperada.