Girasol: precios en max históricos. ¿Alcanzamos un techo o podemos seguir subiendo?

Agustín Baqué – Asesor de mercado | Especial para Agroeducación

Cuando analizamos el girasol, es importante entender no solo que ocurre con la oferta (producción, balance global, clima, etc) sino también cuáles son sus usos.

La demanda de aceite de esta oleaginosa, cuyo uso principal es el consumo humano, se vio fortalecida durante el Covid-19, debido al incremento en la utilización del mismo en hogares, a diferencia del aceite de palma y soja, cuyo uso es mayor en hoteles y restaurants, sectores que vieron reducida su actividad por el confinamiento a nivel global.

Además, paises como China e India, que hasta hace un par de años tenían demanda muy sensible a los altos precios, han comenzado a mostrar una inelasticidad en el consumo de aceite de girasol, debido a mejoras en la calidad de vida. Por otro lado, la participación del girasol como materia prima para la fabricación de biocombustible es casi nula, a diferencia de la palma, soja y colza, que sí son utilizados para cumplir los mandatos obligatorios en los diferente paises del mundo. Esto generó que la caída en los precios del petróleo vista durante el periodo marzo – mayo de este año, no tuviera un impacto en la demanda del aceite de girasol, a diferencia del resto del los aceites antes mencionados, que sí sufrieron una contracción en el consumo.

Desde el lado de la oferta, una cosecha global 20/21 de girasol que se proyectaba récord, como consecuencia de un fuerte incremento en el área de los tres principales paises productores (Rusia, Ucrania y Argentina), termina siendo la más baja de las ult. 3 campañas, debido a factores climáticos adversos. Esta situación se suma a caídas productivas en la producción de palma (falta de mano de obra en Malasia y una sequía prolongada durante el ult. año en el SE asiático, revertida en el ult. mes por el Patrón Enso Niña) y a un balance muy tenso del aceite de soja (Brasil importando aceite de soja argentino y Argentina, primer exportador mundial, con un bajo nivel de crushing por lento Farmer selling) y colza.

Todos estos factores derivan en una relación stock / consumo de los principales paises exportadores de esta oleaginosa que se ubicaría, según Strategie Grain, como la más baja desde 2007 -2008, impulsando los precios a niveles máximos desde la campaña 2012-2013.

En el ámbito local, el girasol superó esta semana los U$D 400 para entrega marzo, con una fuerte competencia entre fábricas y exportadores de semilla, impulsando las ventas del productor (620.000 ton ya comprometidas para campaña 20/21, siendo el doble de lo vendido a misma fecha del año pasado) quien comienza a asegurar su margen bruto.

Ahora bien, con un mercado que sube U$D 10 / 20 todas las semanas, qué esperar en los próximos meses en materia de precios. La Niña y su impacto en la producción de soja en Sudamerica y de palma en el Sudeste Asiático, va a ser el factor clave, dado que ambos aceites están llamados liderar el abastecimiento global, sin margen para el error.

La inminente restricción en la exportación de girasol semilla por parte del gobierno ruso para contener los precios locales, ya generó que la demanda de Turquía y la UE, comience a mostrar interés por el girasol argentino: la fecha de implementación y la duración son todavía una incógnita.

Y por último, el ritmo de venta del productor argentino, quien acumula más de 1.6 MTon. de stocks entre campaña 19/20 y 18/19, y que, a pesar de los altos precios, no ejecuta altos volúmenes de ventas ante la incertidumbre económica de no tener donde aplicar sus pesos.

Intentar adivinar el precio máximo sabemos que es imposible, y con un producto que no nos ofrece coberturas flexibles como Puts y Calls, ir asegurando los costos de implantación con pequeñas ventas semanales parece ser una alternativa interesante. El mercado esta llamado a quebrar todos los récords históricos de precios, pero este año aprendimos que un factor totalmente inesperado como el Covid, puede dar por tierra todos los factores analizados y dejarnos en una situación totalmente vulnerable a la hora de tomar decisiones.