Máxima preocupación de las autoridades chinas sobre la seguridad alimentaria.

October 13, 2020

 

MERCADO INTERNACIONAL

Para comenzar a tratar el tema de China y en particular de su seguridad alimentaria, sería bueno repasar los sucesos de los últimos 3 años, en primer lugar la gripe porcina africana. Su extrema virulencia determinó que China tenga que sacrificar el 40% de su stock porcino, lo que equivale a un cuarto de todos los cerdos del mundo. Al mismo tiempo llegó la guerra comercial con los Estados Unidos. Ambos factores llevaron a que China redujera sus exportaciones de granos y derivados en un 12%, mientras que el promedio de crecimiento de los años anteriores superaba el 10%. Y luego de todo esto llega la pandemia COVID-19 que ha complicado severamente la logística mundial. Indudablemente todo esto ha tenido su efecto en el universo agroalimentario del Gigante Asiático.

Luego de esta introducción, resulta interesante repasar dos de nuestros artículos de las últimas semanas.

“Los planetas se alinean para la plaza granaria” (12 de septiembre)

 

Sin duda alguna, en la plaza granaria se han venido “alineando los planetas” en las últimas semanas. Son varios los factores que explican las mejoras en los precios. Entre ellos, el clima en regiones productoras de relevancia; la mayor demanda China de todo tipo de productos; la desvalorización del dólar; y la actitud compradora de los fondos de inversión en Chicago. Repasemos cada uno de los factores enunciados. Mencionar al clima es correcto, toda vez que la falta de oportunas lluvias ha recortado la producción de trigo en EE.UU., Francia, Ucrania y en la región afluente al Mar Negro en Rusia, al tiempo que un supuesto “mal cierre de campaña” de la gruesa en EE.UU. hace suponer producciones menores que las esperadas un mes atrás. Este es el planteo de los operadores. Tenemos nuestras reservas respecto del maíz en EE.UU., pues nos resulta arriesgado apostar en contra de los “farmers” en este caso. Respecto de la desvalorización del dólar y el accionar de los “fondos” (van de la mano), es muy importante destacar la renovada apuesta de los Fondos Índice en Chicago, con una participación porcentual en la Operaciones Abiertas que no se veía desde el 2017. Este factor es muy importante, toda vez que estos actores que manejan fondos de pensión y no tiene permitido estar vendidos, parecieran estar “apostando” a los commodities agrícolas como un refugio antiinflacionario. Un interesante punto.

Pero el gran tema, en nuestra opinión, es la agresividad china en materia de precios. Dos hipótesis entonces: 1) China aumenta su ritmo de compras para cumplir el acuerdo Fase I con EE.UU., o 2) China evidencia sus problemas de desequilibrio estructural entre producción y consumo. En nuestra opinión, la segunda razón tiene mayor peso relativo. Argumentos para apoyar nuestra tesis: Si sacrificaron el 40/50% de las cabezas de cerdo en el último año, ¿por qué aumentaron sus importaciones de carne y de maíz en forma simultánea? Si es cierto que la inflación en Brasil no llega al 5% anual, si es cierto que los brasileños piensan en reales por tonelada y que la soja en reales  viene promediando en los últimos siete años 1200 reales por tonelada y que este año (por devaluación del 35% en un año) escaló a los 1800 reales por tonelada y que por dicha razón ya tienen vendida el 96% de la soja de esta campaña y casi el 50% de la 2020/21, la pregunta es de manual:¿por qué los chinos presionaron sobre la soja brasileña si a menor precio se la llevaban igual?. En este caso, no había acuerdo que cumplir. A su vez, China ya está importando trigo, cebada y sorgo. Es evidente que China viene por todo ¿Será ésta la razón que justifica que los Index Funds hayan vuelto a invertir en commodities agrícolas? Interesante escenario en materia de precios para el 2021. Lástima la supuesta presencia del fenómeno de La Niña, que seguramente condicionará los rindes en nuestras pampas. En semejante contexto, capturar rentabilidad con estrategias flexibles pareciera ser la consigna.

 

El segundo de ellos está incluido en la habitual edición de Agrofax de ayer (8 de octubre).

 

Reflexiones sobre la reciente alza de los precios internacionales y la agresiva demanda china.

Las mejoras en las cotizaciones verificadas en los mercados agrícolas en los últimos dos meses ameritan un par de reflexiones. En primer lugar, preguntarse si las mismas son justificadas; y en segundo lugar plantearse como actuar ante tan interesante evolución.

Si bien la sumatoria de dólar débil, tasas bajas y emisión de moneda ayudan, es obvio que la radiografía del mercado muestra que las alzas están más vinculadas con la demanda que con problemas de oferta. Si bien en algunos productos, caso del trigo, se han ido registrando recortes productivos en países exportadores (en un contexto de stocks récord), por el lado del maíz y la soja no se advierten problemas de oferta que justifiquen semejante comportamiento de los precios. Estamos ante una actitud de la demanda muy agresiva, claramente liderada por China y que pareciera responder a estudios que se han ido difundiendo y que apuntan a eventuales problemas de abastecimiento en dicha nación en pocos años más. Así, el Vice Premier Liu He se planta como el ideólogo del “vamos por todo” en materia de compra externas y la hipótesis de la conveniencia de sobre estoquearse ante la posibilidad de que muchos países oferentes adopten una actitud hostil hacia China por el flagelo del Covid-19 (numerosas encuestas abonan dicha teoría). Solamente así puede justificarse la voracidad china por materias primas (léase soja, maíz y ahora también trigo, sorgo, cebada y hasta aceite de girasol) que ahora también se extiende a alimentos elaborados y a proyectos (criaderos de cerdos en Argentina, por caso) que puedan ayudar a asegurar el abastecimiento en tiempo y forma de una nación con una creciente clase media. Una actitud que no nos sorprende como tendencia, pero que si resulta impresionante por su actual magnitud. Con un par de datos alcanza para justificar el calificativo. Es realmente impactante que Brasil ya haya comercializado toda la soja 2019/20 y muestre ventas externas por más del 50% de la 2020/21. O que EE.UU. ya tenga compromisos externos que representan el 45% de lo que el USDA dice que van a exportar de maíz en los 12 meses del nuevo ciclo y recién termina el primer mes del mismo. En soja, ese guarismo asciende al 65% ¡Algo nunca visto! Son indicadores tremendos.

Ahora bien, ante semejantes datos, ¿cómo debe actuar el productor argentino? La respuesta es clara: tomando decisiones. Esta vez, la selección de alternativas es más fácil que nunca. Pregunta: ¿Cuántas veces se ha sembrado “a ciegas”? Esto es, con precios forward a cosecha que no daban y con Puts (opciones que implican derechos de venta) absolutamente por debajo de la “línea de flotación”. Pues bien, hoy es posible capturar rentabilidad comprando Puts. En todos los casos y en todas las posiciones. Es algo inusual. Es una oportunidad que no puede ser desperdiciada. Más que una sugerencia, podríamos decir que se trata de un “ruego”. Es el año para instrumentar estrategias de cobertura flexibles. Un año “de manual”.

Asegurarse precios mínimos que permiten capturar rentabilidad sin comprometer volumen físico es ideal para esta nueva campaña amenazada por el fenómeno de La Niña. Bajarse de la chata y sentarse en el escritorio es la consigna de hoy.

Una vez repasado esto, vamos a analizar la nueva campaña lanzada por el gobierno chino en pos de asegurar la alimentación del país.

 

Así las cosas, el 10 de agosto, el presidente Xi Jinping emitió una severa advertencia sobre la seguridad alimentaria y pidió a los ciudadanos que reduzcan el desperdicio de alimentos. A esto le siguió una campaña nacional denominada “Platos Limpios” destinada a unir el país en el objetivo común de reducir el desperdicio de alimentos. Xi pidió al país que considere vergonzoso el desperdicio de alimentos y que la frugalidad sea un atributo del que estar orgulloso. La campaña se volvió viral en línea, y las escuelas, los restaurantes, las empresas y los ciudadanos chinos han querido mostrar cuánto desperdicio de alimentos reducen y el gobierno informó sobre un cumplimiento generalizado de la iniciativa en todo el país.

Todo esto en un contexto en que los precios de los alimentos básicos como la carne de cerdo y las verduras se han disparado, el primero por la gripe porcina africana y los segundos por las inundaciones extremas de este año y todo agravado por la pandemia. Como consecuencia de esto escasean la carne de cerdo y el maíz, como así también alimentos frescos de todo tipo desde huevos hasta mariscos y verduras de hoja verde.

Lo cierto es que China consume más de lo que produce.

Durante años, los planificadores de políticas de seguridad alimentaria han intentado, sin lograrlo, que el país sea autosuficiente, por lo que depende de las importaciones para satisfacer la creciente demanda interna, especialmente de granos y carne. La seguridad alimentaria es una de las principales prioridades políticas arraigadas en la historia del Partido Comunista. El malestar social como resultado de la aguda escasez de alimentos siempre ha sido una gran preocupación. Todavía está fresco el recuerdo de la gran hambruna (1959-1961) en la que millones murieron de hambre durante el gobierno de Mao Zedong. Muchos son los que aún recuerdan haber comido corteza de árbol o pasto para sobrevivir.

Otro tema que el Partido Comunista Chino no olvida son las protestas a favor de la democracia en la Plaza Tiananmen de 1989, que tuvieron lugar en un período de inflación galopante y malestar económico lo que generó el descontento popular.

El malestar social como resultado de la aguda escasez de alimentos siempre ha sido una gran preocupación. Es en este contexto en que las importaciones chinas de alimentos procesados han superado a las de materias primas de acuerdo a un informe del USDA, publicado en los últimos días. El gráfico adjunto es muestra cabal de ello.

Así llegamos a la situación actual en que la iniciativa “Platos Limpios” ocupa los titulares. Entre las medidas observadas para cumplirlas encontramos que los restaurantes de todo el país están repartiendo "medias porciones", los meseros fueron instruidos para evitar que los comensales desperdicien comida y en algunos casos se multa a quienes lo hacen. El empaque de los alimentos contiene instrucciones que recuerdan a los consumidores que no deben desperdiciar comida. Además los estudiantes deben enviar a los maestros videos cortos de su cena cada noche para verificar que estén limpiando sus platos. Como así también una fuerte campaña para evitar los excesos durante los actuales festejos de la Semana Dorada.

Cuando entraron en vigor estas restricciones, la inflación de los alimentos disminuyó a un 8,8 por ciento anualizado en agosto desde el 10,2 por ciento en julio. Luego debido a las continuas lluvias e inundaciones la inflación de las verduras volvió a subir a dos dígitos. Estos precios más altos todavía son asequibles para la creciente clase media de China, pero los que se encuentran en los peldaños más bajos de la escala económica los están sintiendo profundamente.

Durante las últimas dos décadas, el acuerdo implícito ofrecido por los líderes chinos a los ciudadanos ha sido un avance económico y oportunidades sin precedentes a cambio de la tranquilidad política. Básicamente esto significa la posibilidad para la gente común de comer carne con regularidad en lugar de que sea un lujo, además de contar con variedad de alimentos nutritivos a su alcance.

Cuando Xi Jinping asumió el cargo en 2012, una de sus políticas emblemáticas fue erradicar la pobreza extrema en China para este año. Los funcionarios locales de todo el país han trabajado para alcanzar este objetivo hasta que la pandemia terminó de arruinar estos planes.

 

Fuente: Novitas S.A.

 

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